MI PRIMER CORSET DE REDUCCIÓN: ¿CÓMO EMPEZAR?

 

 

El uso del corset es un proceso que requiere paciencia. Antes de intentar ajustarlo al máximo, es fundamental que tu cuerpo se vaya habituando y que la prenda tome forma de manera progresiva, evitando incomodidades o posibles daños.

Al comienzo, usalo sin apretar demasiado. Aunque es tentador buscar resultados rápidos, forzar el ajuste desde el primer día puede generar molestias y afectar la estructura del corset.

Durante los primeros días, lo ideal es llevarlo solo por períodos cortos e ir sumando tiempo de a poco. A medida que pasen los días, vas a poder ajustar gradualmente un poco más. Este período de adaptación suele durar alrededor de dos semanas, hasta que el corset se sienta confortable.

 

Con constancia y un uso cuidadoso, el corset irá cerrando cada vez más de forma natural. Tené en cuenta que cada cuerpo es diferente, por lo que el ritmo de adaptación puede variar de una persona a otra.

 

¿EL CORSET INFLUYE EN EL PESO CORPORAL?

 

Aunque muchas personas lo asocian con el adelgazamiento, el corset no provoca una disminución de peso. Los cambios reales en el cuerpo se logran únicamente a través de una buena alimentación y el movimiento físico. Su uso no asegura una disminución de peso.

 

¿LA REDUCCIÓN ES DEFINITIVA?

El corset puede hacer que la cintura luzca más pequeña, pero que ese cambio dure al dejar de usarlo no siempre sucede. Mantenerlo requiere constancia, ejercicio y buena alimentación.

 

Lo recomendable es no usarlo más de ocho horas al día. Se puede llevar varias horas seguidas o dividir el tiempo en tramos a lo largo del día, especialmente para quienes están empezando.